No podría creer en un dios que no supiera bailar.


PATAS ARRIBA
HISTORIA


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EL 27/7 A LAS 20:00 HS EN
CENTRO CULTURAL DE SUR

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No podría creer en un dios que no supiera bailar.

Aquel que enseñe a volar a los hombres del porvenir habrá superado todos los límites;
para él, los límites mismos tomarán vuelo en el aire,
bautizará nuevamente a la tierra,
la llamará "la ligera".

Nitzche, citado por Maurice Béjart


Ver danzar a los jóvenes en el espectáculo PATAS ARRIBA, genera la emoción de los cuerpos que danzan y también, provoca interrogantes.

Pone en cuestión algunos postulados de expertos en diferentes disciplinas que pueden asegurar que la pobreza estructural implica pobreza estructural en todo, en el todo de la persona.

Los jóvenes bailan con la pasión propia de su juventud, con la fuerza que genera la danza con esa extraña particularidad de poner los cuerpos desafiando la fuerza de la gravedad.


Y aquí estas palabras van mucho más allá del fenómeno físico descubierto con la caída de una manzana: los cuerpos se elevan, se dan vueltas y desafían la gravedad existencial a la que están sometidos desde la exclusión canibalista de la falta de equidad.

Y en un devenir de danza y teatro, poesía sin palabras y bardo callejero, los protagonistas dan cuenta del derrumbe de los cuerpos que buscando apoyo encuentran indiferencia, de los sueños que parecen condición de clase y de la caída, del derrumbe, y de la posibilidad de un encuentro con otros y de abrir un camino.

Y este camino lo recorren once jóvenes que cuentan con la vida, nada menos, como soporte para deleitarnos con su trabajo, en este caso en el Centro Cultural Carlos Gardel, con el auspicio del Programa…….de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y con el apoyo indispensable de un público que de contar con una mejor difusión de tan bello hacer, pudiera ser mucho más numeroso.

Jóvenes de Centro Conviven, de Becar, Saldías, mujeres y hombres, rompen barreras de distancias y género para conmover con el fervor del trabajo artístico realizado contra viento y marea –permisos en las escuelas donde estudian, postergar exámenes- para trabajar gratuitamente.

Decir que esto es valioso no es representativo del hacer de artistas en tanto personas valiosas capaces de despertar en los otros algo que va más allá de la mirada a los ojos o las palabras al corazón, son una flecha dirigida a la capacidad humana de preguntarnos sobre nuestra misión en la vida.

Y encuentran eco en muchos y en algunos tan especiales como Ignacio, que en la precariedad del espacio físico trabajó tratando de capturar el movimiento con su cámara.

Personalmente les doy las gracias y me siento en deuda con cada uno de ustedes por vivir en un mundo al revés.

Lucila López


Puede poner en cuestión por ejemplo si es cierto que la pobreza estructural implica pobreza estructural en todo, en el psiquismo por ejemplo....

Gilles Deleuze dice de modo muy peculiar que para poner todo en la misma bolsa debemos ponernos nosotros también en ella.

Y en un devenir de danza y teatro, poesía y bardo callejero, los protagonistas dan cuenta del derrumbe de los cuerpos que buscando apoyo encuentran indiferencia, de los sueños que parecen condición de clase y de la caída, del derrumbe, y de la posibilidad de un encuentro con otros y de abrir un camino.

Me pregunto si el texto que burocratiza el decir de los cuerpos danzantes es producción de los artistas, pues de no serlo, parece paradojal que se escriba un texto sobre la juventud víctima de la exclusión para que ellos mismos la dramaticen, cual si no fuera poco el sufrirlo en el cotidiano y tener que mostrar lo que muchos no quieren ver y ellos padecen en un escenario, del que son beneficiarios económicos directos un grupo que pertenece –tal vez involuntariamente- al sector excluyente y reafirma la inequidad en nombre de la formación.

No se puede seguir borrando con el codo lo que se escribe en la mano, no podemos permitirnos ciertas cuestiones cercanas al goce sin ser cómplices de la perversidad.
Hay algo obsceno en PATAS ARRIBA –si obsceno es fuera de escena- que nada tiene que ver con la calidad artística del espectáculo presentado, sino con un trasfondo escénico, que es lo más parecido a la obscenidad cotidiana, y nada tan sugerente como PATAS ARRIA para dar cuenta de ello.

Lucila López

 

 



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