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No podría creer
en un dios que no supiera bailar.
Aquel que enseñe a
volar a los hombres del porvenir habrá superado todos
los límites;
para él, los límites mismos tomarán vuelo
en el aire,
bautizará nuevamente a la tierra,
la llamará "la ligera".
Nitzche, citado por
Maurice Béjart
Ver danzar a los jóvenes en el espectáculo
PATAS ARRIBA, genera la emoción de los cuerpos que danzan
y también, provoca interrogantes.
Pone en cuestión algunos postulados de
expertos en diferentes disciplinas que pueden asegurar que la
pobreza estructural implica pobreza estructural en todo, en
el todo de la persona.
Los jóvenes bailan con la pasión
propia de su juventud, con la fuerza que genera la danza con
esa extraña particularidad de poner los cuerpos desafiando
la fuerza de la gravedad.
Y aquí estas palabras van mucho más allá
del fenómeno físico descubierto con la caída
de una manzana: los cuerpos se elevan, se dan vueltas y desafían
la gravedad existencial a la que están sometidos desde
la exclusión canibalista de la falta de equidad.
Y en un devenir de danza y teatro, poesía
sin palabras y bardo callejero, los protagonistas dan cuenta
del derrumbe de los cuerpos que buscando apoyo encuentran indiferencia,
de los sueños que parecen condición de clase y
de la caída, del derrumbe, y de la posibilidad de un
encuentro con otros y de abrir un camino.
Y este camino lo recorren once jóvenes
que cuentan con la vida, nada menos, como soporte para deleitarnos
con su trabajo, en este caso en el Centro Cultural Carlos Gardel,
con el auspicio del Programa…….de la Secretaría
de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires y con el apoyo indispensable de un público que
de contar con una mejor difusión de tan bello hacer,
pudiera ser mucho más numeroso.
Jóvenes de Centro Conviven, de Becar,
Saldías, mujeres y hombres, rompen barreras de distancias
y género para conmover con el fervor del trabajo artístico
realizado contra viento y marea –permisos en las escuelas
donde estudian, postergar exámenes- para trabajar gratuitamente.
Decir que esto es valioso no es representativo
del hacer de artistas en tanto personas valiosas capaces de
despertar en los otros algo que va más allá de
la mirada a los ojos o las palabras al corazón, son una
flecha dirigida a la capacidad humana de preguntarnos sobre
nuestra misión en la vida.
Y encuentran eco en muchos y en algunos tan
especiales como Ignacio, que en la precariedad del espacio físico
trabajó tratando de capturar el movimiento con su cámara.
Personalmente les doy las gracias y me siento
en deuda con cada uno de ustedes por vivir en un mundo al revés.
Lucila López
Puede poner en cuestión por ejemplo si es cierto que
la pobreza estructural implica pobreza estructural en
todo, en el psiquismo por ejemplo....
Gilles Deleuze dice de modo muy peculiar que
para poner todo en la misma bolsa debemos ponernos nosotros
también en ella.
Y en un devenir de danza y teatro, poesía
y bardo callejero, los protagonistas dan cuenta del derrumbe
de los cuerpos que buscando apoyo encuentran indiferencia, de
los sueños que parecen condición de clase y de
la caída, del derrumbe, y de la posibilidad de un encuentro
con otros y de abrir un camino.
Me pregunto si el texto que burocratiza el decir
de los cuerpos danzantes es producción de los artistas,
pues de no serlo, parece paradojal que se escriba un texto sobre
la juventud víctima de la exclusión para que ellos
mismos la dramaticen, cual si no fuera poco el sufrirlo en el
cotidiano y tener que mostrar lo que muchos no quieren ver y
ellos padecen en un escenario, del que son beneficiarios económicos
directos un grupo que pertenece –tal vez involuntariamente-
al sector excluyente y reafirma la inequidad en nombre de la
formación.
No se puede seguir borrando con el codo lo que
se escribe en la mano, no podemos permitirnos ciertas cuestiones
cercanas al goce sin ser cómplices de la perversidad.
Hay algo obsceno en PATAS ARRIBA –si obsceno es fuera
de escena- que nada tiene que ver con la calidad artística
del espectáculo presentado, sino con un trasfondo escénico,
que es lo más parecido a la obscenidad cotidiana, y nada
tan sugerente como PATAS ARRIA para dar cuenta de ello.
Lucila López
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